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La Coctelera

Within him without him

A long, long time ago I can still remember how that music used to make me smile...

19 Abril 2008

"All the Lost Souls": En busca del alma perdida

You're Beautiful, You're Beautiful...; Halagos de resignación que dan comienzo al estribillo del archiconocido tema que encumbró al compositor y cantante inglés James Blunt al lugar que le correspondía, y le llevó a ser reconocido mundialmente por los seguidores del pop melódico bien construido, sin mayor ornamento que la cálida honradez de una voz profunda y penetrante.

Si su primer trabajo, "Back to Bedlam" había supuesto un soplo de aire fresco para un género algo escaso de talentos creativos, el álbum que nos ocupa es la consolidación de un artista que bebe de las aguas de nombres tan trascendentes y consagrados como Elton John, Paul McCartney o los Bee Gees, entre otros, para ofrecer un segundo disco de carácter continuista pero de excelente factura. De nuevo, nos hallamos ante una lírica efectista pero sincera, amarga pero no exenta de encanto y, sobre todo, arropada por una faceta melódica de primer nivel, sutil, elegante, y de suave y ajustada tintura melancólica. Todo un derroche de sensibilidad y emoción ejemplificado en las preciosas "1973", "Same Mistake", "One of the Brightest Stars", "Carry you Home" o "Annie", por citar algunas.

Si bien es cierto que el factor sorpresa ha desaparecido, "All the Lost Souls" es una más que digna continuación de uno de los LPs más sorprendentes de 2004, y totalmente recomendable para los que deseen deleitarse con "una de las más brillantes estrellas" del firmamento actual.

Muy bueno.

Dame razón, pero no me des opción, ya que volvería a cometer el mismo error...

VALORACIÓN FINAL: 7'8/10

Tags: james blunt

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24 Septiembre 2007

Hay "Rumours" de que son sólo negocios...

Eso debieron pensar ciertos profesionales del tasteo musical tras la publicación de "Rumours" en el año 1977. Porque de no ser así, no me explico que dichos críticos, expertos en el terreno de la degustación auditiva y, por lo tanto, conscientes de que el término innovación no siempre implica una calidad por encima de la media, pusieran a caldo a este gran álbum de la forma en que lo hicieron. Si es verdad que a la hora de valorar una obra en su conjunto, es tan necesario como indispensable el que prime una objetividad casi espontánea, desprovista de cualquier artificio, y que permita por lo tanto un sereno y riguroso análisis a todos los niveles, entonces la obra magna de Fleetwood Mac es un trabajo a revalorizar. Es cierto que para el oído avezado pudo suponer un acontecimiento de escasa originalidad e influencia para la música venidera, exento de cualquier ambición más allá de ofrecer una docena de buenas canciones óptimamente trabajadas, pero como experiencia musical resulta francamente incontestable. Y eso, para un servidor (y al parecer una gran parte del público estadounidense) resulta el hecho de más trascendencia en la práctica.

Sin ningun género de duda, Fleetwood Mac fue una de las formaciones más sorprendentes surgidas en la década de los sesenta, no tanto por la solidez de sus primeros trabajos como por el giro radical que experimentó el rumbo de su música. Lo que empezó como una solvente banda de blues-rock, liderada por el gran Peter Green, magnífico guitarrista y compositor, terminaría adoptando, con la incorporación de Lindsay Buckingham y Stevie Nicks, un sonido dulcificado por una nueva y sabia orientación de su escritura. Las valiosas infusiones de blues, tan agradecidas por los seguidores de los primeros compases del grupo, dieron paso a unos pegadizos temas de esencia pop y soft-rock, beneficiados por su enaltecida sensibilidad y una labor interpretativa de sobresaliente. Precisamente son todas estas virtudes las que nos permiten disculpar cierta falta de pretenciosidad en las melodías que, si bien no supone un lastre propiamente dicho, si le hubiera reportado una aprobación unánime a nivel crítico.

Si bien tales resultados artísticos beben directamente del estado de gracia autoral de la teclista del grupo, Christine McVie, y de la ya mencionada pareja sentimental formada por Lindsay Buckingham y Stevie Nicks, "Rumours" debe gran parte de su encanto a las turbulencias originadas entre los miembros de la banda. Un hecho que en un principio habría podido significar un triste y amargo punto final de la trayectoria (ascendente, en mi opinión) del grupo londinense, terminó por ser una de sus principales bazas desde un punto de vista estrictamente profesional. Así, la lírica se sustenta básicamente en una introspección que hace alusión a sus vidas sentimentales, ya sea exhibiendo su faceta más romántica, narrando sus conflictos de pareja, o por una clave melancólica que trasciende sin resultar excesiva.

Entre las doce esmeradas composiciones que figuran en el álbum, se hallan éxitos inmortales de la talla de "Go Your Own Way" y "Dreams", escritos íntegramente por Buckingham y Nicks, respectivamente. La primera de ellas resulta la mejor aportación del norteamericano para el disco, un excelente tema cuya escucha es de un hedonismo popero sublime. Sin duda uno de los grandes clásicos de los setenta. No menos afortunada es la segunda, una buena muestra de la gran capacidad creativa de Nicks, que nos obsequia con uno de los cortes más logrados de "Rumours".
Esa gema un tanto subestimada llamada "Second Hand News", una pieza a caballo entre el country y el pop, con ciertas ínfulas de punk, y la balada acústica "Never Going Back Again", ambas de Buckingham, son obras de menor repercusión popular pero igualmente aprovechables. Lo mismo se puede decir de la sombría "Gold Dust Woman", "Silver Springs", "I Don't Want To Know", un tema de reiterativo estribillo, y de la soberbia "The Chain", todas compuestas por Nicks (salvo la última, co-escrita por los demás miembros de la banda), y que conforman el notable repertorio entregado por la cantante de Phoenix.
Mención aparte merece la contribución de Christine McVie. Casada con el bajista de la banda, John McVie, la teclista y cantante de Fleetwood Mac nos deleita con varios de los parajes mas bellos del álbum, ejemplificados en las baladas "Oh Daddy" y la preciosa "Songbird" (a mi parecer, una de las tres mejores canciones del disco, así como la más infravalorada), dos prodigiosos cortes sobrecojedores por su concepto melódico. Igual de destacables son los singles "Don't Stop", y "You Make Loving Fun", memorables piezas que calaron en su momento (y todavía hoy) en los amantes del pop bien construido y cuya sólida edificación no hace sinó consolidar un talento desgraciadamente eclipsado tras su retirada en 1990.

En resumen, un conjunto cuidado de principio a fin, parco en ornamentos innecesarios, y que de cuya austeridad se benefician unos temas difícilmente reprochables en sí mismos.
Es verdad que carece de un significado conceptual y su falta de inventiva es más que palpable, pero tampoco tendría mucho sentido desacreditarlo por dichas razones, pues la calidad global del álbum roza el sobresaliente.

"Rumours" es uno de los grandes discos de los setenta. Y cualidades no le faltan: una sucesión de pegadizas canciones gestionadas cerebralmente pero confeccionadas desde el corazón, magistrales por su gran trato vocal y una excelente ejecución instrumental. Un esfuerzo recompensado con creces por las ventas pero no por cierto sector de la crítica, obtuso, en mi opinión, en un criterio de valoración tan inflexible como inapropiado. Sólo así se podría explicar su descontento con "Rumours", una auténtica joya que todo amante de la buena música tendría que disfrutar de cabo a rabo. Ni más ni menos.

Larga vida a aquellos años...


VALORACIÓN FINAL: 8/10


Antes de dejarles con los temas "Go your own way" y "Songbird", me gustaría dedicar esta crítica a mi amigo Taxman, como muestra de mi afecto y admiración por esta gran persona. Por tus consejos, los ánimos, y esas inolvidables conversaciones por el msn, GRACIAS compañero.

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3 Septiembre 2007

As far as my eyes can see...

Algún día, me miraré en el espejo y te evocaré de inmediato.
Enérgico, impasible, implacable, y sin el menor signo de debilidad.
Sentiré lástima por aquellos que, en su eterno letargo, sólo ven reflejadas sus ansias terrenales. Me compadeceré de los que andan sumidos en la oscuridad de la desesperación, y cuya belleza interior se resiste a aflorar.
Me miraré en el espejo con la inestimable certeza de que tu sonrisa cómplice no se tornó jamás en una mueca de resignación.
Resignación ante el inexorable paso del tiempo, ante la llegada de un día que te privase de tu máxima virtud...

Veré en tu mirada los destellos de una pasión todavía por saciar, y ambos sonreiremos.
Hallaré en la viveza de tu rostro el deseo de comerte el mundo, y con mísera cautela cercar sus múltiples senderos.

Algún día, cuando sea viejo y sabio, percibiré el áspero tacto de un desconocido acariciando mi mano. Tanteando mi rostro. Sondeando mi mente. Sólo entonces, en el último anochecer de mi memoria, verteré la única lágrima que tanto tiempo anduvo recluida en mi ser.

Tags: old and wise

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20 Julio 2007

"The first Cat is the deepest"

Un chiste fácil, lo sé. Incluso podría catalogarlo de erróneo, puesto que el hecho de establecer que la primera etapa de Cat Stevens es la más fructífera y "profunda" del cantautor, no es del todo acertado. Parece más bien un deseo de enfatizar la innegable repercusión que tuvo la oleada de artistas ingleses en el panorama internacional durante la década de los sesenta. Aquellos cuya música era el resultado de un noble pacto confeccionado entre una mente comprometida con la sociedad de su época, y los recónditos misterios del corazón. Como exponente de dicha avalancha, Stevens se destapó como un músico muy capacitado para la creación de melodías de esencia pop, sin desdeñar alguna que otra aproximación al folk, de factura intachable, y rezumantes de una delicadeza y frescura que ya empezaban a sugerir su potencial como artista. Porque no fue hasta principios de los setenta, y habiendo modificado notablemente su concepción sobre el mundo tras contraer la tuberculosis, que Cat publicó sus trabajos más elogiables, entre los cuales se hallan "Tea for the Tillerman", "Teaser and the Firecat" y "Foreigner". Tres álbumes imprescindibles, en mi opinión, para poder apreciar el inmenso talento del compositor en todo su esplendor, en el momento cumbre de su, por desgracia, breve trayectoria musical. Tres obras maestras que denotan tanto un inconformismo con la deshumanización y las injusticias de su alrededor, como la paz y la seguridad que le proporciona el refugio del mundo espiritual, sin renunciar a las cuestiones amorosas que tan sabiamente aborda en cada uno de los discos citados. Joyas intemporales como "Where do the children play", "Hard headed woman", "Father and son", "Wild World", "Peace train", "Foreigner suite", y, sobre todo, "Sad Lisa", destacan no sólo por una ejecución soberbia en todos los sentidos, como por suponer todo un prodigio de sensibilidad y emotividad, cuya sobria implantación nada tiene que ver con la cursilería y el sentimentalismo barato.
Para finalizar la introducción de este genial cantautor que es Cat Stevens, diré que no resulta fácil encontrar alternativas a su distintiva vocalidad, como tampoco a una entonación rebosante de tal fuerza y entusiasmo, que aúpa la aparente espontaneidad de unas baladas excelentes hasta el más alto nivel de sofisticación pasional.

En fin, he creido conveniente publicar este artículo para dar a conocer (o re-conocer) las virtudes de Yusuf Islam (así se le conoce desde su conversión al islamismo), hombre consecuente con sus ideales pacifistas y de espítiru noble y solidario. Si dichos atributos tienen algo que ver con los eternos encantos de su música o no, eso es algo que sólo el viento de su alma puede desvelar.

NOTA: El primer vídeo hace referencia a la canción "Sad Lisa", una de las más exquisitas baladas jamás compuestas por Cat. El segundo es un fragmento de la majestuosa "Foreigner Suite", que incluye una portentosa demostración al piano en sus últimos minutos.

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3 Julio 2007

¿Qué es la vida? y tú me lo preguntas...



Discúlpenme si esta vez antepongo mi necesidad de utilizar este blog para poder dejar constancia de mis inquietudes personales, en lugar de limitarme a ejercer un papel distante, quizás más acorde con cierta escurridiza frialdad que intenta apoderarse de mi persona. O tal vez se trate más bien de una postura intencionada, un remedio que poco tiene que hacer ante una enfermedad a todas luces incurable. Me explico.

No son pocas las veces que un servidor ha agradecido haberse mostrado escéptico, vista la facilidad con que hoy en día se consigue popularizar un discurso, por muy banal que sea. Sin embargo, me temo que dicho exceso de incredulidad acabaría por llevarme hacia un del todo indeseado aislamiento social, y a refugiarme en un mar de autocomplacencia que no resultaría nada sano.

Si bien es cierto que mi intención nunca ha sido la de rechazar los privilegios (?) que me proporciona la sociedad que me ha visto nacer, también lo es que el día en que el término "Sociedad del Bienestar" ceda su naturaleza utópica para convertirse en una dulce y conmovedora realidad, yo seré el primero en regocijarse (o despertarse, según la ocasión lo requiera). Puede que no sea del todo ecuánime atribuir mis conflictos interiores a las constantes exhibiciones de futilidad del entorno, pero tampoco lo es afirmar que no existe relación alguna entre mi desasosiego y ese grave déficit de coherencia del que hace gala nuestra civilización.

Así, siempre refiriéndome a mi persona, la más amplia perspectiva asociada al paso de los años, origina cierta desazón vital y, en momentos puntuales, un inevitable sentimiento de nostalgia.

Nostalgia.

Bueno, ahí es donde quería aterrizar. Tras esta sarta de disquisiciones filosóficas, totalmente ajenas al propósito básico de este blog, pero sin ser anecdóticas en ningún caso, llegamos a la cuestión que me servirá para introducir "What is life", la que posiblemente sea la canción de mi vida: la añoranza de la ingenuidad, la inocencia y la despreocupación que ya forman parte de mi pasado. El vivo retrato de un crío de siete años, sin ningún signo de debilidad anímica, debido a la brevedad de su trayectoria existencial, cuya máxima preocupación excluía a todo lo que no fuera de carácter material. Porque si algo merece ser destacado por encima de las demás y numerosas virtudes de este espléndido recital melódico, eso es sin duda su capacidad para evocarme un recuerdo que se torna visible y perceptible en cada escucha. Una suave brisa acariciando un rostro que desprende ternura y candidez... la tenue luz del atardecer iluminando unos ojos que han encontrado consuelo en el reposo... ni siquiera el ruido que ocasiona el Opel Kadett al deslizarse velozmente sobre la carretera enturbia la calidez del momento.

Es posible que la descripción de tal escena se quede en un mero intento por hallar un sentido literal al término felicidad, pero veo necesario recordarlo, pues la vida no es generosa en cuanto a obsequios de esta índole.

Así pues, solamente me resta dar gracias a George Harrison una vez más. Por brindarme semejante obra de arte musical pero, sobre todo, por hacerme olvidar durante unos minutos que la realidad hace tiempo que me ha alcanzado.

Porque así ha sido, y me temo que no hay vuelta atrás.

Tags: what is life

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7 Junio 2007

"30": Los que se enfrentaron a muchos y no perecieron en el intento

Es curioso ver cómo la tarea de escoger, con el paso de los años, se ha tornado en un reto poco menos que imposible, un proceso realmente arduo. Uno no puede más que asombrarse ante lo complicado que resulta poner en orden las prioridades. Y más cuando hay tal cantidad que considerar. Porque no estamos hablando de si se tiene predilección por aquél single de The Kinks que nos regalaron por Reyes, o por el vinilo que alberga los primeros compases de Dylan como cantautor. La cosa va mucho más allá. Y no sólo porque haya más platos que catar (que los hay, véase la presencia cada vez más frecuente de comida rápida), sinó porque, a día de hoy, existen pocas barreras al conocimiento y a la degustación. Y es tal el cúmulo de oferta musical a nuestra disposición, que el proceso de elección se vuelve necesariamente complejo.
En mi caso, y tras horas de tasteo, no puedo más que reafirmarme en mi creencia: los grandes artistas de antaño sabían lo que hacían. Su música era lo suficiente atractiva como para que, décadas más tardes, siguiera destilando la misma frescura y buen hacer. Una afirmación que no pretende desvirtuar los valores de la música actual, nada más lejos de mi intención, porque si tanta gente sabe hallarle encanto, algún motivo habrá. Eso está claro.

Dicho esto, les dejo con mi lista, fruto de una larga deliberación conmigo mismo. Y aunque 30 pueda parecer una cifra de lo más generosa, son más de diez y de veinte los que se quedan en el tintero. En fin, son todos los que están, pero no están todos los que son.
Demos paso a los 30 elegidos, cuya mención espero que despierte algo más que un noble sentimiento de nostalgia.

1- George Harrison
2- The Beatles
3- Bee Gees
4- Electric Light Orchestra
5- Elton John
6- The Alan Parsons Project
7- Bruce Springsteen
8- Cat Stevens
9- Neil Young
10- The Eagles
11- Traveling Wilburys
12- Tom Petty And The Heartbreakers
13- Dire Straits
14- Supertramp
15- Simon And Garfunkel
16- The Moody Blues
17- Leonard Cohen
18- Genesis/Phil Collins
19- Bob Dylan
20- Creedence Clearwater Revival
21- R.E.M.
22- Queen
23- The Carpenters
24- Pink Floyd
25- Roy Orbison
26- Joan Baez
27- Don McClean
28- John Denver
29- Eric Clapton
30- ABBA
NOTA: La lista está sujeta a alguna posible variación en cuanto a contenido, aunque lo más probable es que los primeros puestos se mantengan intactos.

Sólo me resta animarles para que confeccionen su propia lista, dejando constancia de cuáles son sus artistas/grupos favoritos.
Espero, eso sí, que se mantenga en todo momento el debido respeto por los gustos y preferencias de los demás.

Gracias.

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29 Mayo 2007

Around here everybody acts the same...

Hoy en día no es nada raro encontrar opiniones lapidarias como: "La posturita rebelde de los Rolling no es equiparable a la sofisticación de los Beatles", "La superioridad de los Rolling respecto a los Beatles reside en su mayor encanto y la agresividad de toda su obra", etc., así como una cierta tendencia a juzgar sin un buen conocimiento previo. Un acto que no requiere valor ni ninguna clase de compromiso moral. Y es que, con el paso del tiempo, estamos aprendiendo a no tener que cargar con las consecuencias de lo que decimos. Hemos hallado el modo de burlar cualquier intento de atentado contra nuestra conciencia. Tan fácil resulta decir como olvidar. Y no crean que me refiero solamente a una minoría, cuyo interés por escoger cada una de sus palabras es nimio. Si fuera así no habría de qué preocuparse.
Supongo que el mejor modo de ejemplificar esta actitud, es citar que yo soy uno de esos exponentes propicios a caer en la tentación. O lo era.
Cometí el craso error de dejarme llevar por unas apariencias fruto de mi total desconocimiento. Y mi falta de predisposición, tal vez.
Y todavía hoy, mientras me deleito con una soberbia demostración lírica y melódica de Bruce Springsteen, no puedo evitar preguntarme qué es lo que me impulsó a cuestionar la (ahora sí lo puedo afirmar) impecable calidad que atesora su obra.
Porque desde luego, no fue por su compromiso político. No fue por su integridad moral, profesional y artística. No fue, en definitiva, por un sinfín de virtudes que hay que ir degustando para que vayan cobrando forma.

En fin, supongo que en esta primera toma de contacto, habrán notado cierta reticencia por mi parte a mantenerme al margen de las cuestiones que creo conveniente exponer.

Nada más que añadir antes de dejarles con esta preciosa oda a la amistad del rockero de New Jersey, como muestra de mi rendición incondicional al talento de un gran artista.

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12 Mayo 2007

You say goodbye...and I say hello

Antes de empezar a añadir cualquier clase de artículo, crítica o comentario, considero necesario agradecer a todo el mundo su colaboración. A la gente que, por el motivo que sea, sienta curiosidad por este pequeño rincón de Internet, alejado un poco de los convencionalismos preestablecidos, en cuanto a estructura y naturaleza didáctica. Y es que una de mis metas será encontrar un equilibrio entre lo objetivo y lo subjetivo. Para decirlo en otras palabaras, ser lo más fiable posible. Aconseguir la unión y compenetración de la realidad, tal como la ven mis ojos, y el modelo más cercano a lo que se podría denominar realidad colectiva.
Pero si algo primará en este blog, es la sinceridad. En cuanto a opiniones y valoraciones, por supuesto. Porque si de algo estoy seguro, es que es gracias a este atributo de la naturaleza humana, que la música ha alcanzado cotas no juzgables teniendo en cuenta valores estrictamente musicales. Aunque tales ocasiones se puedan contar con los dedos de una mano.
Pero ya habrá tiempo para tratar estos asuntos.

En fin, gracias adelantadas a todos los visitantes, y, por supuesto, a los propietarios de los vídeos del You Tube, cuyas aportaciones serán de gran valía. Y es que, no olvidemos, que "una escucha vale más que mil palabras".

Y ahora, les dejo con los dulces gemidos de una guitarra triste por la definitiva marcha de su dueño.

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A veces no resulta fácil encontrar calificativos para definirse uno mismo, o al menos los adjetivos referentes a la personalidad, al mundo interior....así que me limitaré, de momento, a dar a conocer mis datos "menos personales". Y es que en mi opinión, todo el conjunto de pensamientos y sentimientos que uno esconde bajo su apariencia, no pueden ni deben ser revelados a la ligera, es decir, requieren un momento y unas personas concretas. Un consejo que yo habría agradecido tiempo atrás. En fin, supongo que un adjetivo que podría encontrar para definir mi personalidad es el de reservado, aunque no es del todo cierto. Poco importa por el momento... Soy un chico de 19 años, nací en Barcelona, y mi próxima meta es la de llegar a ser periodista, algo que por el momento no parece fácil. He creado este blog con la intención de compartir con la gente la que es mi más preciada afición: la música. La buena música, por supuesto, aquella que, más allá de combinar con gran maestría los instrumentos, consigue despertar en el oyente todo tipo de sensaciones, algunas veces evocando todo tipo de recuerdos, o creando una atmósfera que consigue alterar o potenciar el estado de ánimo. Sólo me falta decir que haré lo posible por contentar a la gente que comparta esta magnífica afición, dando mi punto de vista sobre discos, canciones, artistas...y analizando los que considero más trascendentales y relevantes. En especial, a esa fuente de sensibilidad, sinceridad y misticismo que es George Harrison, el "Beatle invisible". juegos gratis

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